Una elefante como logotipo


Si hay algo que me divierte tanto es jugar con los niños durante la consulta con un sinfín de animales e insectos que salen de sus oídos o que caminan por su cuerpo, para hacer su experiencia más divertida y cómoda … y quizás lo he logrado tanto que algunos replican mis consultas en su casa.

Los niños aman la naturaleza, son libres, son sanos y muy conscientes de nuestra responsabilidad con el entorno.  Adicionalmente, hay tanto que aprender de la naturaleza y, especialmente, de los animales, que me sentí motivado a aprovechar mi pasión como pediatra y mi imagen para resaltar lo grandioso que es nuestro mundo animal, incluso detrás de aquellos que se presentan por su tamaño o características como fuertes y duros.

Ser pediatra es darse por completo a los niños, es estrechar lazos con ellos y sus padres, verlos crecer sanos y felices, protegerlos y, claro que sí, también disfrutar de sus ocurrencias.  Nadie mejor para reflejar esa sensibilidad y amor que una mamá elefante.

Si bien existen muchas madres del reino animal que protegen a sus crías, son pocas las que prestan tanta atención y por periodos tan largos como lo hace una mamá elefante.  Protegen a sus hijos de depredadores, les proporcionan sombra y se mantienen a su lado durante toda su vida. 

Es tanto su sentido maternal que cuando un bebé está a punto de nacer, las hembras de la manada se reúnen a hacer llamados y se colocan alrededor para dar protección grupal.  De esta forma también muestran que comprenden la importancia de la colaboración, saben que hay mayor seguridad en grupo y, es una de las tantas muestras de que defienden siempre a los más jóvenes.

Las mamás elefantes enseñan a sus hijos y, a pesar de su gran tamaño, son juguetonas y muy amorosas.  Son capaces de mostrar muchas emociones, entre ellas felicidad y empatía.  Son muy sensibles y forjan fuertes lazos afectivos.

No hay nada mejor que una mamá elefante para representar lo que para es mi motivación, mi pasión y mi esencia como pediatra.